Wonderfull Worl

domingo, 29 de julio de 2012

Alzheimer

Los domingos toda la familia se reunía en el patio de la casa, después de misa los adultos conversaban animados en el corredor ,los niños jugábamos felices alrededor de la mata de guayaba donde también jugaba Argos el guacamayo del abuelo que ferozmente defendía las guayabas de la voracidad de los niños.En un rincón del patio la Olla mas grande vaporizaba el ambiente con el aroma de los muchos componentes del sancocho de la abuela,en otro rincón del patio estaba el abuelo ,sentado en su mecedora tal vez preguntándose a si mismo de donde había salido tanta gente  y porque estaban allí.

Su mirada vagaba de un rostro a otro y cuando alguien se le acercaba preguntaba con  suaves palabras, quien eres tu ? Sabes quien soy yo? nunca llegaba la esperada respuesta unas veces por rabia y otras por tristeza Nadie se atrevía a decirle al abuelo que su memoria se había ido volando hacia la nada como se fue hace dos años  Andromeda la vieja  guacamaya pareja de Argos. A veces desvariaba y recitaba paginas enteras que hablaban del viaje de Ulises de quien decía era su compadre o de la caída de una Troya cubierta por las llamas.

El abuelo desde joven tenia afición por lo griego, Tal vez porque en su niñez había sido obligado por sus maestros a leer la iliada y la Odisea, Todos sus siete hijos tenían aquellos nombres tan antiguos Aquiles ,Hector ,Ayax, Telemaco. Helena , Briceida y penelope y mientras tuvo memoria llamo a la abuela Circe cosa que a ella disgustaba porque su nombre era Maria  Jesús,En cambio el se sentía orgulloso con su nombre ,Teodosio (que quiere decir regalo de Dios) salido del almanaque Rojas.

Así entre lo triste de la enfermedad del abuelo y lo alegre de aquellas reuniones pasábamos el día en aquella casa que ya no existe,robando al fiero guacamayo sus guayabas y escuchando a escondidas las conversaciones de los adultos.

Recuerdo la vez en que mi pelota fue a parar debajo de la mecedora ,cuando trate de sacarla la mano huesuda y fibrosa del abuelo asió mi mano y me dijo con su voz tenue y vieja- sácame  de aqui estas gentes que no conozco,me trajeron a esta casa que no me gusta y cuando se me acercan se ponen a llorar-- no se donde vivo ,pero recuerdo que había un caballo de madera muy grande que tenia adentro algunos hombres-.Cuando recuerdo estas palabras del abuelo me da mucha tristeza ,pero también  pienso que mi pobre abuelo al final de sus días fue feliz inventándose un mundo donde caminaba erguido con sus armas y su armadura griega al lado de su compadre Ulises en regreso a Itaca.

De Juan Francisco Lara Fernandez

Julio 2012 


No hay comentarios:

Publicar un comentario